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La muchacha y el tambor

La G de esta N me prometió llevarme un tambor. No dio tiempo. Por eso este es parte de un sueño

La G de esta N me prometió llevarme un tambor. No dio tiempo. Por eso este es parte de un sueño.

Vestidos como reyes llegaron en los brazos de los hombres que los hacían estallar en múltiples sonidos. Quedaron en un rincón hasta la hora señalada y mientras la gente andaba en sus diversos dramas, los tambores se preparaban para bajar el mundo a los pies de simples mortales.

Las manos se elevaron al cielo y aquellos negros hicieron los suyo.  La tierra tembló desde el primer repique. Bajó el sol. Cuando comenzaron a cantar en la lengua de los santos africanos, en toda aquella sabana solo se escuchó la voz yoruba. Continuar leyendo »

El tatuaje de la luna

Y ella brilló por los dos

Y ella brilló por los dos

Se esperaron, se necesitaron, soñaron y planearon el regreso… un abrazo, una vida. Pasaron cientos de años y llegó el día. Un beso urgente y el silencio denso hasta llegar a aquel rincón de tantas veces.

Por el camino él sostenía su mano helada y la besaba con suavidad. Ya faltaba poco para llegar, ya estarían solos. Era de noche, pero la luna vestía el más largo de sus trajes. Lucía perfecta.  Subieron las escaleras hasta su mundo  y todo parecía tal y como lo habían dejado. Los duendes aguardaban con carteles de bienvenida y hasta las laboriosas arañas detuvieron su tejer cuando aquella puerta cedió ante la llave compartida. Continuar leyendo »

Mariposas

Para Adi

El mejor regalo..Fotos Boris y Adi

El mejor regalo desde Montreal. Fotos Boris y Adi

Volaban. Bebían las mieles de las frutas. Se mostraban espléndidas y sin temor.  Tenían una historia que contar y lo hacían desde su colorido vuelo, desde la pose esbelta mientras libaban el dulce. No necesitaban elogios, porque se sabían hermosas en sus coreografías al viento. Aún así lograban el asombro.  Era un sitio lleno de mariposas y allí estaba yo. Continuar leyendo »

Mentiras y recuerdos

Parecía que se había tragado una pelota. Su panza, su risa estruendosa y su manía de venir a llevarse a mi padre lo convertían en un “monstruo”,  peor que el hombre del saco.  Más que el famoso morral, tenía  una frase macabra: “Me llevo a tu papá movilizado”. Seferino, el jefe del comité militar o de la zona, no sé, fue el terror de mi infancia.

Lo veía venir y temblaba. Como era evidente mi reacción y los adultos disfrutan ciertas torturas jocosas, siempre me decía que se lo llevaba, y a mi padre que fuera recogiendo la mochila, que más tarde lo pasaba a buscar.

Yo le ponía las peores caras, alguna vez le saqué la lengua, aunque después tuve que soportar el regaño; y cuando ya no tenía alternativas, levantaba la vista y le preguntaba a quien nunca me engañó: “¿Papi, verdad?”. Continuar leyendo »

El vestido verde

Me recibió desnuda. Después de tres días de sed fue ella la única que perdió su traje. Su cuerpo de líneas rectas se pintó de gris  y era evidente su necesidad. Creo que las demás se burlaban, sin importar que también mostraban signos de deterioro. Era urgente, y para ella más.

Conectamos. Una mezcla de pena y susto se adueñó de nuestro diálogo silencioso. La desnudez se hace perfecta para ser revestida de caricias y,  en su caso, de cierto verde. Nunca he aprendido a coser, a pesar de la promesa a mi abuela, pero ahora tendría que ponerle paciencia, porque ella necesitaba un vestido nuevo.

Claro, tendría que ser verde, el más brillante, el más luminoso. Parecería que somos muy distintas, pero se me antojó que  compartíamos algunas medidas. Continuar leyendo »

El cuento

Ahora mismo quisiera ser la Ny del Gabo, la Ny que escucha un pájaro cuando el mundo se hunde...

Ahora mismo quisiera ser la Ny del Gabo, la Ny que escucha un pájaro cuando el mundo se hunde…

“Ny estaba sentada en el parque, cuando el cielo se nubló y una brisa amarga y oscura pasó entre los árboles y desordenó los pliegues de su falda”.

El cuento que Gabriel García Márquez escribió en noviembre de 1950 comienza con una oración rotunda. Solo el nombre del personaje hubiese bastado para convertirlo en un regalo hecho a mano, pero había más en esas líneas. Había un pájaro que cantaba, mientras el fin del mundo arrancaba de cuajo todo lo conocido. Era perfecto, pensó. Continuar leyendo »

Anunciación

El trono del silencio. Todo comienza después de hacerlo añicos Foto: Juan Pablo http://luminousphoto.blogspot.com

El trono del silencio. Todo comienza después de hacerlo añicos Foto: Juan Pablo http://luminousphoto.blogspot.com

Pareciera que en el nuevo mundo todo ocurre después del chirrear del hierro o el crujir de la madera desgastada. La gente viene y va, pero no a su antojo, porque antes  tienen que sortear las rejas, las puertas, los mil y un inventos con los que se creen a salvo. Cada quien usa sus cerrojos para resguardar recuerdos y miserias. El premio a tanto celo es la tierra prometida o, al menos, un lugar donde soñar con ella.

Solo escucho las voces de los vecinos del solar y las ruidosas puertas del barrio.  Todas se parecen a esta que me separa del bullicio. Todas parecen abrir y cerrarse una y otra vez como para torturarme con el vacío, con el silencio amurallado, con ese sonido que anuncia llegadas o partidas, pero en cualquier caso, a otro ser humano. Continuar leyendo »

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