Hace varias semanas escribí sobre las manos, sobre su idioma particular y mi obsesión por los detalles de cada una. Mi hermana vietnamita, Lien Hoang Thi, comentó sobre el modo en que también hablan los rostros: «Lenguaje no verbal», dirían los especialistas en comunicación. Nosotras entendemos.
Ella me envió las caritas de tres pequeñas de su tierra. Nos las conoció.Estaban en su camino. La impresionaron.
El lente de una cámara permitió que cuenten su historia. Miran. Hablan. Apretar el «botoncito» muchas veces es instintivo. Pero estas nenas —que viven Sapa, una pequeña ciudad nebulosa en la provincia de Lai Chau, al norte de Vietnam— quedaron congeladas con esa edad, en su entorno, con esos ojos negrísimos que por sí mismos logran la magia de la comunicación sin palabras.
Comparto el idioma universal.




Ninita,
me alegra mucho que hayas publicado estas fotos. Las tomó mi compañero cuando fue de visita a esta zona en mi compañía. Tomó centenares de fotos, pero primero escogí las tres para enviarte a ti a ver si pueden hablar por sí. Muchas gracias por pensar en mi, en mi gente y por el estrecho vínculo entre nosotros y la hermandad entre los dos países.
besos