Ocurrió con la vena pinchada en una de esas literas en la que los médicos se recuestan algunos minutos durante la madrugada. Quizás tienen la ilusión de que duermen, pero no es cierto.
Aquellas gotas salvadoras recorrieron la finísima manguera, entraron en el río de sangre, hicieron lo suyo. Por fin, durmió. (more…)








