Una cazuela de agua hirviendo. El vapor sube para intentar ayudar a que respire. Incluso a los 29 es muy fácil regresar a la infancia. Todas las imágenes están guardadas en algún rincón de la memoria. Algunas circunstancias las hacen regresar para la añoranza.
Con las vaporizaciones vino el recuerdo de aquella niña con fiebre alta y, como siempre, con dificultad para encontrar aire afuera. Baños con alcohol, pastillas malas endulzadas con miel, el termómetro cada tres segundos y aquel remedio salvador. Todo un rito. Quizás por eso todo lo que quise hace unas semanas, mientras mi pecho se apretaba por la congestión de la gripe, fueron las manos de mi abuela y una semilla de mamey.
Ella siempre me hacía un remedio para aliviarme con la semilla de esa fruta maravillosa. No sé bien cómo era, pero creo que la tostaba y luego la envolvía en un trapito para frotarme. Pasaba horas calentando mi espalda y el pecho con aquello que tenía un olor particular. Me gustaba. Creo que muchas veces me dormí y ella, sin separarse de la orilla de mi cama, no dejaba de acariciarme con aquello que ami me parecía mágico. Funcionaba.
Hay secretos que solo conocen las abuelas. A la mía, guajira hermosa con la mirada más tierna de mi mundo, la llamé bajito durante los últimos días de 2010 y los primeros de 2011. Mi voz tiene que escalar estrellas y esta vez no para pedir un abrazo, una nueva jabita para la merienda , o un peso (cubano) para comprar cinco sorbetos.
En el delirio el humo desprendido por la cazuela no es suficiente. Me quejo. Esta vez — como siempre— necesito sus manos, pero apertrechadas con el trapito y la semilla de mamey.

Cada vez que veo tus ojos siento que me abrazan, como díría Sabina ¨que me dejen abierto el balcón de tus ojos de gata¨ Me gusta mucho esa imagen.
Besos
Yo también en ocasiones busco a mi abuela, que partió cuando tenía 105 años, y a mis padres que también ya partieron hace cierto tiempo. ¡Cuántas cosas hicieron por nosotros con cariño y amor, en una época en que no existían la tv, el teléfono, el celular, el dvd, el vídeo y otras tantas, ni siquiera la luz eléctrica en muchos sitios! Pero lo hacían con amor y cuando los recordamos soltamos una lágrima pequeñisima. Excelente el artículo
QUIEN NO RECUERDA A NUESTRAS ABUELAS QUE CON TANTO AMOR SIEMPRE TENIAN Y BESO DE AMOR EN TODO MOMENTO ,ESA DULSURA SOLAMENTE SE DAN EN LUGARES DONDE EXISTE UNA VERDAD DE AMOR , COMO EN NUESTRO —-MI CUBA—-
Lindo, dulce. El recuerdo de la mía que lamentablemente nos abandonó un 14 de febrero por esos misterios descifrables para quien disfrutó.
Hay mucho en tus letras de mi infancia no tan lejana. Te leo y me apropio de tu homenaje en silencio.
Hermoso relato, Nyliam. Muy emotivo =)
Saludos!
Absoluto.
Una pena que no tengamos esa semilla por aquí,,,el frío es horrendo….Bello artículo.
Un saludo cordia desde España.
Andrés
gracias por este bello comentario,,seguro llevas en tu imagen algo de tu abuela,,si no me das algo de ti ,,entonces dame mucho de ella..
Quien no tiene recuerdos de sus abuelos,sobretodo esas abuelas que siempre estaban presentes dando consejos y remedios que solo dios sabe cuanto hacian bien y curaban todo tipo de mal aunque si tenian sabores desagradables pero que un par de dias te sentias como nuevo.La mia ( abuela MARIA ) era insuperable pues con cualquiera que se encontraba y le contaba que no se sentia bien de salud,enseguida le decia que cosa debia tomar y hacer para estar mejor….inutil decir cuanto me falta pues hace unos años que no està con nosotros pero yo siempre la recuerdo con muchisimo cariño;mucho màs que ahora vivo lejos de mis padres en otro paìs lejos de la casa donde mi abuela MARIA me creciò a base de aceite de higado de bacalao,semillas d mamey y demàs remedios que jamàs olvidarè;los cuales quisiera tener presente para en caso de necesidad utilizar pero faltarian sus màgicas manos para que el efecto sea completo……saludos de Nàpoles-Italia
Gracias a todos por acompañar esta mirada…seguimos con la complicidad de las ternuras y añoranzas.
Esa mirada me embelesa, siempre lo ha hecho.
Tito