Ahí está. Desde el rincón me hace toda clase de señas. Paso sin mirar.
Todos los días me digo: ¡hoy sí! Pero al final de la jornada, cuando no soy yo, sino un fantasma cansado, hago una nueva promesa: mañana.
Y el día siguiente llega, pero entonces la prioridad es otra bien distinta. Se desborda. Siento desde el cajón una amenaza. Salir vestida a la calle puede convertirse en un problema si insisto en ignorar “la realidad”.
Antes tengo que escribir. Lo haré cuando me levante, o mejor, cuando llegue del trabajo.
Llegué. Ya es tarde. Juro que no puedo.
Estoy de frente. Por fin tendrá lugar el duelo postergado por semanas. La tapa caerá en su sitio y podrán ver la luz. ¿Soy muy mala? Estoy haciendo el esfuerzo, combinarlo todo es difícil, aunque parezca un cliché feminista.
La ceja se arquea ¿involuntariamente?. Recuerdo. Todavía tengo que escribir un comentario para JR. Miro al rincón avergonzada. Quisiera librarlas de tanta arruga. Más bien me gustaría un dinerito extra para que alguien me “ayudara” en la operación plática.
No es posible, así que bajo los hombros y otra vez me digo: Mañana.


jajaja ! No te sientas sola, te acompaño en el sentimiento. Tengo un tacho similiar lleno de ropa arrugada. Lo peor: revolver a la mañana para buscar algo que que de casualidad esté al menos “prolijo” para ponerse =P
Besos!
Pues sí, finalmente, terminas cubriéndote con lo que queda. El domingo avancé algo, pero sigo sin poder cerrar la tapa. Gracias por la solidaridad…;)
Tal vez si fuera este el país de las sombras largas y el sol no nos pegara su 30 grados en invierno, no habrían razones para engancharse un gorra pelotera (de industriales claro está) como mejor arma para combatir en el duelo.
Somos afortunados de contar con personas que aún se enfrentan con esperanzas al duelo diario con el mañana.
Después de un día largo puedo decidir posponer el duelo. Cuando escribía pensé en todas esas madres que sacan fuerzas extras a deshoras. Todas las mañanas sus hijos van con el uniforme bien planchado a la escuela. Asumo que esos rostros infantiles todo lo pueden.
Me gusta mucho leer las cosas que escribes. Creo que seria muy bueno sentarse contigo a hablar por 2 horas en un parque de la habana. O navegando en un barco aqui en la inmensidad de Amazonas. Ya publçicaste algun libro?.
Pedro
Gracias, Pedro por mirar a estos Ojos.
No tengo libros, pero me rondan las ganas de escribirlos. No sé si podré. Mientras, está este blog que comparto con ustedes.
Pues yo también, la frase mañana no solo la aplico a los desórdenes de mi casa… hace 1 mes me estoy diciendo que mañana sí que me levanto a correr a las 6:30 am
Mariana, para darte un poco de ánimos, te cuento que el domingo pasado fue “mañana” y adelanté algo. Todavía no cierra la tapa del cajón, pero
Tu Cajón
De colores ya se llena
Esa montaña, cajón
y tu gran preocupación
cada día te condena
el te ve y casi ordena
que le prestes atención
te acercas con precisión
y buscas en lo profundo
aquella blusa que al mundo
le despierta la ilusión
Un regalo de
Pedro
Gracias, Pedro. Este fin otra vez pasé de largo….
Buenos día jovencita,
Eres como una brisa del Malecón con tus escritos.
Saludos desde Aranjuez, Madrid.
Andrés
Buenas tardes, Andrés. Gracias por estar pendiente de esta mirada. Los saludos retornan, ahora desde La Habana.