El beso insiste con sus guiños tiernos, pícaros, derretidores… La mano sonríe, pestañea, se sonroja, quizás sueñe con ese beso mimoso. No sé.
Tengo que confesar que a veces me gustaría ser la dueña de esa mano, la inspiradora de ese beso hacedor de leyenda.
- Hoy mi beso me enseñó un amuleto que lo protege: es una foto de tu mano.
- Mi beso fue multado por la policía por manifestarse ebrio en la vía
pública a altas horas de la noche, dando alaridos por el amor que
siente por una mano que, según se comenta, es la tuya. - Ahora sí creo que mi beso se ha vuelto loco. Nunca lo he conocido por religioso, pero me dijo que iba al Rincón para algo de una promesa relacionada con tu mano.
- Mi beso me contó que fue a la playa con tu mano. Que ella tragó mucha
agua de mar y él se vio «obligado» a darle respiración boca a boca. - Mi beso escribió un juramento e hizo un pacto de sangre con tu mano. La querrá por siempre.




