En una tienda ellos parecen elefantes en una cristalería o Correcaminos con orejeras. Qué difícil extasiarse con los zapatos de la vidriera, aunque tengas la certeza de que no te los puedes comprar o incluso encontrar argumentos para convencerte de que los elegidos son la mejor opción.
No importa que inviertas tus ahorros en ellos.. ¡Son tan lindos, parecieran hechos para este pie!
¡Ah!, las mujeres y los zapatos. Creo que es un cliché, aunque algunas seamos suficientes para sustentarlo. Sin embargo, aún así no pueden subestimar nuestras pasiones o corren riesgos. Quizá… demasiados.
Ahora me llega nítida a la mente la imagen de aquellos dos frente a un par de «irresistibles» y luego concretando una apuesta qué él nunca debió proponer. Yo sin perder detalle para los Ojos, a la espera del momento de teclear.
—¡Mira qué zapatos más lindos!
—¿Tiene el 35?- le pregunta la muchacha a la vendedora y luego busca la aprobación de su acompañante.
—¿Qué te parecen? ¿Te gustan? ¿Me los compro?.
—¿Te hacen falta?-, pregunta él sin notar que ella cambia de color. Luego se lanza al vacío. Para qué quieres más zapatos si ni te acuerdas de los que tienes. ¡A que no haces una lista con todos!. Seguro dejas fuera la mitad.
Para entonces, ella ya tenía puntos de todos colores dispersos por su geografía (él ni por enterado), pero recuperó el aplomo. Sonrió y respondió.
—Muy bien. Hecho. Pero estos me los llevo.
Debió imaginarlo, más aún, debió saber. De regreso ella tomo papel y lápiz en la habitación, mientras él vaciaba los armarios y colocaba todos sus zapatos en una ordenada hilera en medio de la sala.
—¡Ya voy!- anunció la muchacha.
—Espérate, que todavía no he terminado (claro, porque hasta las chancletas de baño había incluido) No importa.
Ella entregó su lista y él comenzó a comprobar. No solo no había olvidado ninguno, sino que podía ordenarlos por orden cronológico, sabía cuánto había costado cada uno y, en muchos casos, recordaba hasta la vendedora. ¡Kachán!
Él perdió la apuesta. Ella se olvidó de los coloridos puntos que la poblaron, sobre todo de los verdes, y saboreó su victoria.


Esa preguntica capciosa que tantas veces he sentido resonando como metralla en mis oídos, la odio tanto!!!!!!!!!!!!!!!!!
Es que no entienden que !!!SIEMPRE HACEN FALTA!!!
A propósito, esos de la foto ¿quién te los compró??? ehhh???
No entienden nada de necesidades «prioritarias». jajaja. Mira que esas sandalias han salido buenas, lo mejor es la historia del día en que fueron mías, gracias a ti también.
Aquella apuesta fue una broma que supiste ganar y disfrutar. Es una de las muchas historias de los casi 250 años. ¿Te acuerdas de la “familiarización textil?”? Los de la foto también llevan su historia. Me alegra la felicidad que emana de estas letras.
Acaso se trataba de una coleccionista de zapatos, o de alguien con muy buena memoria.
Tabién pudiese ser alguien que aprecie mucho los regalos o que cada par tuviera su historia.
Lo importante de la lección es no poner a prueba lo que se desea.
El deseo a veces hace posible lo imposible…
Michel.
Quizás a alguien que le da mucho valor a las historias que guardan los objetos, en este caso, lo zapatos. Gracias por leer y bienvenido a este espacio, Michel.
No te me mueras. Voy a pintarte tu rostro en un relámpago
tal como eres: dos ojos para ver lo visible y lo invisible,
una nariz arcángel y una boca animal, y una sonrisa
que me perdona, y algo sagrado y sin edad que vuela en tu frente,
mujer, y me estremece, porque tu rostro es rostro del Espíritu.
Vienes y vas, y adoras al mar que te arrebata con su espuma,
y te quedas inmóvil, oyendo que te llamo en el abismo
de la noche, y me besas lo mismo que una ola.
Gonzalo Rojas
Respiro aliviada. Por un instante dudé de mi cordura. ¿Me habría soñado el bautizo estrellado? Quedo asida al brillo que habita en Desmesura y regreso una y otra vez al estremecimiento del abrazo urgente. Todavía queda mucho por leer. Lo haré despacio y comenzaré por el poeta chileno. Bienvenido a estos Ojos. Gracias.
Jajajaja, te leo y me recuerdas a una amiga que colecciona zapatos. Ella también los ordena cronológicamente (sí, es un poco loquita mi amiga).
Por qué será que las mujeres y los zapatos… que los zapatos… que las mujeres… por qué será?