De pronto estaba ahí. ¿Cómo?¿Cuándo? ¡Horror! Si hace solo unos «días» estaba soñando con llegar a La Habana, con sentarme en el Malecón y oler el mar a mis anchas, con hacerme periodista, con que siempre entrara la luz de la luna en el cuarto aquel, con ser el centro del planeta…
No entiendo. Antes no estaba y hoy es lo primero que veo. ¡¿Y ahora qué hago?! Por más que intente mirar a otro lado, esa delgadísima línea justo en el centro de estos Ojos me atormenta con el lenguaje del tiempo. Ciertamente han pasado siglos. Trato de no escucharla. Pero está ahí, no la puedo borrar. Y resulta que, sin remedio, tal vez sea lo primero que vean los hijos que anhelo, incluso —al paso que voy— más pronunciada, más visible, más presente…
Respiro. Cuento hasta 100 y vuelvo al espejo. Mi primera arruga es un hecho. Me inclino, me estiro la piel, no hay manera. Me pasa, dirán por ahí, por andar con el ceño siempre fruncido y seguro tendrán razón. Pero ya no hay remedio. Es parte del mapa de esta existencia y ello debe aportar al implacable lenguaje del tiempo. Se fue marcando como un tatuaje no deseado, mientras yo andaba tejiendo sueños, quizás imposibles, mientras andaba haciendo otras cosas.
No se trata de esconderla ni de untar toneladas de crema (que no hay presupuesto para esos lujos). No es el susto de los años, o por lo menos, no es solo eso. Es que me faltan un millón hazañas o de simples vivencias y ella ya está ahí. ¿Será que no es cierto que tenemos la «vida entera»?
Al final, hago las paces con esa delgadísima línea que, de pronto, atraviesa esta mirada. Como la piel que surca, con sus lunares y cicatrices de la infancia, fue hecha para ser besada. Esa perspectiva lo cambia todo. Seguramente sea lo primero que vean mis hijos al despertar, pero quizás también ellos hereden ese regusto por los besos en la frente y ese acto hará venir el rabo de nube de Silvio. Solo la desmesura del beso borra todas las huellas. Salva.

que no haya líneas en tu corazón, nyliam, que son las que te hieren y pueden también herir a otros… las que puedan estar entre tus ojos demuestran que ellos han estado atentos y que has vivido… también pienso que es el amor quien nos salva… ese sentimiento religioso que se expresa en la frase “ser salvo” irreverentemente lo siento nada más cuando amo y soy amado…
Estamos de acuerdo. Gracias por mirar estos Ojos.
!tanto tiempo sin venir a mirar estos “Ojos”!… pero regresé, a pesar de las distancias. Si algo lamento es no estar a la distancia de esa arruga, que no dudo será invisible a tu belleza. Esas marcas son solo surcos que “narran” nuestra vida, nuestros caminos y nuestras vivencias. Déjala donde está, que se convertirá en un nuevo reflejo de luces en tu rostro. Como dice el camarero, es un signo de vida y de experiencia.
Tú serás siendo bella, por las eternidades. te mando el mejor beso del mundo.
Qué alegría me da tu regreso a estos Ojos. Ellos y yo te extrañábamos.A estas alturas no sé nada de esa distancia que mencionas, pero gracias por volver, por animarme. Otro gran beso para ti.
En unos días (16) hará un año que salí nuevamente de la “casa grande”, y mis pasos enrumban al norte del Malecón, idealizando las memorias, buscando en las inmediateces, viviendo el placer infinito de un combate por la vida. Son prolongados viajes que me he impuesto para contar la historia, pero viviéndola desde el vitalísimo protagonismo de la primera persona. Me salva la recurrente memorización de los afectos, las deudas, y los amaneceres aplazados de una Habana que me sustrae y me salva. Y esos “Ojos”… me devuelven fuerzas y energías, hasta que regrese y los vea, y disfrute nuevamente sus brillos de vida. Te quiero mucho. Te dejo el link de mi web: http://www.cubalaislainfinita.com
Te leo, Miguel. Y es bueno saber que La Habana también te salva. Yo también te quiero. No dejes de mirar a los Ojos. Te guardaré todos brillos.
No te preocupes, tu mirada sigue siendo tierna. Y los ojos que nos regalas en el blog no van a decir menos por tener una arruguita de compañera… Qué buenas letras las tuyas!!
Ah!!, Leidy. Te agradezco mucho la mirada y el detenerte a escribir. De todas maneras, hace falta que las próximas arruguitas me den un chance y se demoren un tin más…jajjaja
Nini, y parece que fue ayer, como quien dice, que llegaste al periódico con la pañoleta azul. ¡Y ya te nos has hecho una jubilada artemiseña entre las manos!
Un beso grande, de parte de este arrugado anciano madrileño.
Ja ja ja. Luquito, tú tan tú, y por eso te extraño tanto y me pesa la certeza de no encontrarte cuando llego a JR. Como siempre me sacaste una carcajada. ¿Después de la primera arruga viene la dentadura postiza, no? Otro besote para ti.
Una arruguita no afectan tus ojitos Linda, al contrario, estoy seguro que le dará realce. En todo caso, es símbolo de una madurez superior a la que ya tenés.
Tito
Gracias, Tito. Es bueno para la auto estima leerte y qué bueno que estés en este espacio.
Nyliam: ¡Qué hermosa manera de mirar esa arruga! Tu arruga habla de ti, bien por supuesto. Hermoso que la compartas, cuando otras, miles, la ocultarían. Ese acto, este post, es un retrato de alguien que jamás perderá su lozanía.