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Archivar como 29 febrero 2012

Vecinos nuevos

Un domingo cualquiera. 8.15 a.m.

¡Pin pan,  ra-ta-ta-ta!

«¡No puede ser! ¡No puede ser! ¡No puede ser!»

¡Pin, pan…,!

Parecía que había comenzado la hecatombe. Pero no.

«¡Quiero dormir cinco minutos más! ¡Es domingo!» (more…)

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Idilio

Nos conocemos hace casi tres años, pero siempre nos ha separado un muro de transparencias. Antes no podía adivinar siquiera su existencia, a fin de cuentas es casi de otro mundo.

Le veo de lejos y siempre quiero acercarme para acortar distancias, aunque solo sea en mi imaginación.

Existe un abismo insondable. No importa  que andemos por aceras contrarias, al final siempre cruzo y corroboro su buen gusto. No sé cómo se las arregla para generalmente llevar un tejido suave y sencillo, una pieza que se me antoja parecida a mí. El atrevimiento nunca me alcanza para empujar la puerta y entrar.  ¿Para qué? Así que me conformo con ese saludo furtivo, con saber que esta vez también acertó. (more…)

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¿Señora?

!Auxilio!

Dos niños jugaban  en la escuela a la hora del receso vespertino. Un varón y una niña. Creo que vieron en mí la salvación de sus horas. Del otro lado de la cerca que los separaba de la acera, de la calle, del camino a casa, estaba lo perdido.

— Oiga, señora, ¿me puede alcanzar ese juguete?

Juro que pensé que no era conmigo. Pero miré a ambos lados y no había nadie más bajo el sol de la 1.00 pm… El «señora» era conmigo. (more…)

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Memoria

  “Qué maneras más curiosas de recordar tiene uno…”
Silvio

No quiere olvidar, pero a veces no se acuerda. Un instante se convierte en lo único guardado por la memoria durante todo un día. Quizás por eso, a veces no se trata de una fecha, sino de un gesto, una mirada, un soplo de brisa…
I
Escogió uno de sus vestidos favoritos para la primera cita. Se encontrarían en el portal del Yara. “No vemos allí ”, acordaron un día antes, o tal vez unas horas antes.

Llegó con media hora de antelación. No le gusta hacer esperar. De un lado, vendedoras de maní y rositas, de otro, el tráfico, el tropel de gente que viene y va: la convulsión de 23 y L.

Esperó. Lo vio venir por la acera del Habana Libre y cambió la mirada. Quería advertir su reacción al descubrirla. Quizás se le agitó el pecho, pero no lo recuerda. (more…)

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La paz se parece a esta mirada. Foto: Raúl Pupo

Todavía no había entrado y ya olía a mar, a pescado fresco. Podía predecir, incluso sin poner un pie en tierra, que aquel pueblo echaría el ancla en la memoria y se quedaría allí, seguro para siempre.

En Isabela de Sagua la gente vive de lo que sacan de las profundidades marinas. Tal vez por eso no les asustan demasiado las furias temporales o ese silencio que cierne sobre las olas cuando todo está en calma. Los niños juegan, las mujeres se esmeran con la limpieza a golpe de escoba y mucha agua, los hombres no llegan hasta por la noche. No hay miedo. (more…)

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