“La boca tiene sed, para qué están tus besos…”.
Pablo Neruda
Quieta. Disimula. No digas nada. Ni un solo rictus o quedarás expuesta. Pero, ¿Será posible? ¿Cómo es que no te puedo controlar? Bueno, no importa, concéntrate en que no noten tus ganas.
No tan rápido, esconde ese rocío casi imperceptible que lo humedece todo, ponle límites a ese aumento de volumen o vas a estallar –aunque ese hormigueo solo lo notas tú-, pero sobre todo, deja de conspirar con los ojos.
Ya sé que es difícil. Ni un suspiro, ahí viene.
Se las da irresistible, sin embargo, sabe a sal, con tanto dique roto allá arriba. Languidece en los vericuetos de su voracidad insaciable, desespera en el tránsito a la desaparición, y aún así busca el oasis con ansiedad infantil. No le hagas caso, nace de ti, pero está loco.
Agoniza. Haz que muera ya, o quedarás presa en él.
Ahí está. No lo puedes contener. No hay nadie. No puede esperar… Saltó al vacío.
P.D: Ese beso murió, queriendo una boca.






Hermosisimo post,…cuantas veces he sentido la necesidad de decir eso que de manera tan linda has puesto hoy!!!!!!!!!
Me alegra escribir y que conecte con otros.Esa es la idea de esta mirada.
!Jesús, María y José!……. Oh Dios, oohhh Dios, que hacer cuando uno contempla el pétalo desde donde brotan tantos suicidas…………… sí, sí,…el mundo está patas arriba, la extinción de nuestra especie es inminente………………
Por esa boca de concha nacarada, tu mirada imperiosa……………..
Jajaja, Juan Carlos, !qué exagerado!.Pero que bueno tu regreso a los Ojos.
Veo que entre tus temas hay una leyenda de un beso y una mano. Tal vez debas ponerte de acuerdo con el beso protagonista de esas historias y logres evitar unos cuantos suicidios.
Tengo que retomar la leyenda del beso y la mano. Es una historia hermosa.
P.D: Nyliam, hay una sola manera de resucitar un beso: un urgente boca a boca.
Habrá que ir por él. Gracias, Enrique, los Ojos te extrañan mucho. Esa es una excelente idea.
oh, pasión en esos ojos, y besos en esa boca…:)