El primer día de mayo, en algún momento de la tarde, todo se pintó de gris. El cielo arrastraba las nostalgias y las horas aguijoneaban lo irremediable.
Parece que va a llover, anunciaron bajo el techo donde se festejaba el cumpleaños de la muchacha de la sonrisa de sol. Pero la lluvia, la primera lluvia de mayo, se acicalaba entre las nubes, demoraba su caída triunfal. A fin de cuentas, se sabe la más importante y con cierto donaire se hizo de rogar.
Cuando decidió que ya era hora, su largo y cuidado vestido de cristal descendió despacio. Todo fue más oscuro y a la vez más transparente. Las primeras gotas, como encajes, vistieron la tarde, mojaron el suelo y ellos supieron que había llegado el momento.
¡Está lloviendo!, gritaron. (more…)









