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Archivos de la categoría ‘Mundo interior’

Parecía que se había tragado una pelota. Su panza, su risa estruendosa y su manía de venir a llevarse a mi padre lo convertían en un “monstruo”,  peor que el hombre del saco.  Más que el famoso morral, tenía  una frase macabra: “Me llevo a tu papá movilizado”. Seferino, el jefe del comité militar o de la zona, no sé, fue el terror de mi infancia.

Lo veía venir y temblaba. Como era evidente mi reacción y los adultos disfrutan ciertas torturas jocosas, siempre me decía que se lo llevaba, y a mi padre que fuera recogiendo la mochila, que más tarde lo pasaba a buscar.

Yo le ponía las peores caras, alguna vez le saqué la lengua, aunque después tuve que soportar el regaño; y cuando ya no tenía alternativas, levantaba la vista y le preguntaba a quien nunca me engañó: “¿Papi, verdad?”. (more…)

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El trono del silencio. Todo comienza después de hacerlo añicos Foto: Juan Pablo http://luminousphoto.blogspot.com

El trono del silencio. Todo comienza después de hacerlo añicos Foto: Juan Pablo http://luminousphoto.blogspot.com

Pareciera que en el nuevo mundo todo ocurre después del chirrear del hierro o el crujir de la madera desgastada. La gente viene y va, pero no a su antojo, porque antes  tienen que sortear las rejas, las puertas, los mil y un inventos con los que se creen a salvo. Cada quien usa sus cerrojos para resguardar recuerdos y miserias. El premio a tanto celo es la tierra prometida o, al menos, un lugar donde soñar con ella.

Solo escucho las voces de los vecinos del solar y las ruidosas puertas del barrio.  Todas se parecen a esta que me separa del bullicio. Todas parecen abrir y cerrarse una y otra vez como para torturarme con el vacío, con el silencio amurallado, con ese sonido que anuncia llegadas o partidas, pero en cualquier caso, a otro ser humano. (more…)

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Con vida propia

Con vida propia

Para mis días grises ahí está ella. Para cuando el caos amenaza con tragarse cada segundo, encontrarla en su rincón iluminado, ilumina.

Todavía recuerdo aquel inmenso mercado en Beijing donde la vi y la quise. Sé que me miró la muy pilla y yo no iba a resistirme. Pequeña, con ese movimiento constante de vida propia por y desde la claridad, no me dejó otra opción. De algún modo secreto tenemos almas gemelas. (more…)

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El alma trémula y sola
Padece al anochecer:
Hay baile; vamos a ver
La bailarina española.
….
Hoy no he podido dejar de mirar al pasado para reencontrarme con una niña. Ella, un comino que no levantaba tres cuartas del suelo —una exageración de los adultos—la tercera en la fila escolar, ordenada por tamaños, adoraba declamar este poema de José Martí. (more…)

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Busco las luces de este año que “casi” recién terminó. Sé que un nacimiento, tú y esta isla a la N fueron el centro del universo. Miro atrás, paso de puntillas por lo oscuro y vuelvo a estremecimientos iluminados. Los arropo, me regodeo en las expresiones que todavía le sacan a mi rostro, pinto de azul marino los paisajes de este tiempo, quizás develo secretos a voces, y luego regreso a la cama para soñar con otros 365 días. (more…)

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La ternura de una ocurrencia

Leydi dejó constancia gráfica del día de mi cumple adelantado

Cuando desperté, la carta estaba ahí. Ante mis ojos nublados aún por el sueño, el desorden de mis cabellos y de las sábanas, aquel sobre sellado anunciaba lindezas. Sin saberlo, había amanecido a mi cumpleaños.  Era día de fiesta y yo recién me enteraba y me sonrojaba con tanta ternura.

¿A quién se le ocurre adelantar a su antojo la fecha de nacimiento? A Leydi, claro, porque desde su islote de cariño, no solo lanza botellas al mar, sino que se inventa las mil y una formas de abrazar, festejar la alegría de quererse, de hacer amigos, y de entregarse todos los días a lo que considera esencial. (more…)

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Isabela de mi vida

De todos los instantes,por ahora, me quedo con este,  con solo  dos días de nacida

Llegó la hora. Había que salir a mirar el mundo, a olerlo, a respirar, a latir fuera de la redondez estrecha de la piel materna. Empujó, pero no salió. La sacaron y lo primero fue ese grito atronador que nos estremeció a todos.

Nació. La enfermera la trajo hecha un bultico y aquella carita aún inflamada quebró todas las murallas. Durante nueve meses me había preparado para la llegada de Isabela, pero después del susto terrible de no llegar a tiempo para recibirla, estaba tan vulnerable como ella misma, extraña ante semejante cambio de ambiente.

Al pie de la cama, pendiente de cada movimiento o necesidad de mamá o bebé, se difuminó la existencia propia y el ciclo arrollador de pecho de mamá-cuna-pipi-caca-gritos-pecho de mamá-cuna-pipi-caca-pecho de mamá…, se adueñó de todas las horas.  El centro del universo se trasladó hasta aquel cuerpecito  demandante, sin otra forma de comunicación que ese llanto desesperante. (more…)

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Silueta

A esa espalda le falta un tatuaje, le falta un beso.

Hay un hombre desnudo en mi cama. Está dormido. Reparo en su cuerpo desparramado en un sueño profundo.  Apenas respiro y me quedo perfilando cada una de sus líneas.  Del cabello a los pies lo reconozco.  Lo acaricio sin tocarlo y tengo ganas de que amanezca, de escucharle el “mi niña” que seguro se sabe, de… me contengo.

Se mueve, busca, y termina abrazando la almohada. Sonrío. De haber estado allí habría tomado la forma exacta de ese abrazo. Vuelvo a mirarlo y me quedo con el dibujo raro en el centro de la espalda. Por alguna extraña razón me parece hermoso, perfecto para convertir la boca en un pincel y rehacerlo una y otra vez. (more…)

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Privilegio

A la Escudería Red Bull

 Pongo cara de asombro. Apenas los reconozco en las fotos. Una nariz aquí, un lunar inconfundible allá. Las sonrisas de siempre los descubren.

Ha pasado más de una década desde que habitaron las aulas universitarias, almorzaron en el comedor del Machado o vivieron en legendarias becas. Nada queda de aquellas costillas al aire o ciertas fachas estrafalarias. Sin embargo, son ellos. (more…)

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Tun, Tun

Pon la mano aquí. Yo no siento nada. Espérate, está por aquí . ¿Y ahora?… No. Deja la mano quietecita.

Obedezco. La mano queda a la espera sobre la redondez de la panza. Parece la paz, pero todo es exaltación. Debería poder decirle que estoy de este lado de la piel, que soy feliz porque crece allá dentro, que le quiero. (more…)

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